Hace unos años escribí para Ñ un texto sobre la Peregrinación juvenil a pie a Luján. Más que la peregrinación en sí, el tema era todo aquello que suele señalarse como “lo popular” y que, si me apuran, no sabría cómo definir. ¿Qué es lo popular? Y no me digan que todos sabemos lo que es aunque no podamos explicarlo, pues ésa es una respuesta de comodones.
En ese texto concluía, tras algunos devaneos, que la Peregrinación a Luján es una práctica fuertemente secular, cuyo parangón debe buscarse no en la actuación de las personas que entran en trance en bailes religiosos exóticos sino en el comportamiento de las mujeres que iban a arrojar sus calzones a la casa de Sandro en cada uno de los cumpleaños del cantante. La Peregrinación a Luján me hacía preguntar por “lo popular”, y “lo popular” me llevaba a las mujeres que arrojaban sus calzones a Sandro.
La afirmación es transitiva y equivalente, funciona bien en ambas direcciones: si la peregrinación te lleva a Sandro, Sandro puede llevarte a la peregrinación. Y de todas maneras, uno acaba preguntándose de nuevo por “lo popular”.
¿Qué es lo popular?
Ayer, mientras caminaba hacia el Congreso de La Nación, donde se realizaban las exequias públicas del músico Roberto Sánchez, Sandro, quien había fallecido la noche anterior, el interrogante repiqueteaba con cada puesto de diarios. En las tapas de todos los periódicos se repetía el mismo término: “popular”.
Meses atrás, la expresión “cantante popular” también perseveraba en las portadas de los matutinos que anunciaban el deceso de la cantante Mercedes Sosa, sólo que cambiaba el artículo: la cantante popular, entonces; el cantante popular, ahora.
Lo primero que se me ocurrió fue una comparación literaria: si Mercedes Sosa es Leopoldo Lugones, Sandro es Evaristo Carriego.
¿Qué es lo popular?
En primera instancia es el gesto letrado, siempre violento, que lo delimita y lo confina: es lo que estoy haciendo ahora, y es lo que hace la crítica académica, la prensa, la literatura, el arte, las ciencias sociales y cualquier forma de representación de la otredad.
Lo popular ―diría provisionalmente― es aquello que permanece excluido, y cuya exclusión se somete siempre al escrutinio de su nominación.
Ya volveré sobre esto.
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