domingo 17 de enero de 2010

Muy feliz, a pesar de las ratas, la lluvia y el barro

“Hay un caballero al que iré a buscar apenas termine de dar su merecido al káiser ―escribió un soldado de la infantería norteamericana, en una carta de 1918, desde el frente de batalla europeo―. Es George Washington, de Brooklyn, el amigo de los soldados”.

Otro infante del mismo ejército, en el mismo año, en la misma guerra, escribió en otra carta: “Estoy muy feliz a pesar de las ratas, la lluvia, el barro, las corrientes de aire, el rugido de los cañones y el estallido de los obuses. Me lleva sólo un minuto encender mi pequeño calentador y preparar un poco de Café George Washington. Todas las noches ofrezco una oración por la salud y el bienestar del señor Washington”.

George Constant Louis Washington, un inventor norteamericano de origen belga nacido en 1871 y fallecido en 1946, estaba en las plegarias de los soldados norteamericanos que luchaban en la Primera Guerra Mundial porque había producido y puesto en venta una temprana versión de café instantáneo. “Dame un George”, decían los soldados. Aunque hay registros de patentes para un “concentrado de café” desde 1777, y montones de candidatos alrededor del 1900, Washington ―gracias al espaldarazo de la guerra― suele contarse entre los firmes pioneros.

En 1910 lanzó al mercado su Café Refinado G. Washington, y gracias a la insistente campaña publicitaria en periódicos, el café soluble se hizo un modesto pero interesante lugar en el mercado, especialmente para excursiones y campamentos. El golpe de suerte y la fortuna llegó en 1918, cuando el ejército acaparó toda la producción y demandó todavía más. 17.000 kilos de café instantáneo al día, exigían los militares, cuando en todo el país la producción apenas llegaba a los 3.000 kilos.

Las publicidades dijeron: “El Café Refinado G. Washington ha ido a la guerra”. Luego la guerra terminó y las publicidades se hicieron eco del suceso: “Fue a la guerra. De nuevo en casa”. Washington murió rico y feliz como soldado en trinchera llena de ratas y barro. Su café dejó de producirse como marca en 1961. No hay mucho más que agregar.

#TEXTO COMPLETO