lunes 28 de diciembre de 2009

La década del cero

Ahora estoy rascándome la cabeza, tratando de decidir si el 1º de enero de 2010 empieza la década del 10 del siglo XXI, y por ende, si el 31 de diciembre de 2009 finaliza la primera década del mencionado siglo. También me pregunto con qué convencionalismo lingüístico referirse a esta primera década. ¿La década del cero?

Un buen argumento es que si empezamos a contar desde uno, las decenas se cierran (no se abren) con números terminados en cero. Es decir que la década comprende del 1 al 10, de 2001 a 2010, de 2011 a 2020, y no de 0 a 9, de 2000 a 2009, de 2010 a 2019. Pero esto no impidió que se celebrara la llegada del nuevo siglo en el primer segundo del 1900, ni que se anunciara el arribo de un nuevo milenio al comenzar el año 2000.

Por una mera derivación lógica, si uno considera que la nueva década comienza el 1º de enero de 2010, está dando por sentado que existió un año cero, y que Jesús de Nazaret, a los doce meses de vida, cumplió cero años.

―Qué lindo bebé, ¿cuántos años tiene?

―Va a cumplir cero en tres meses y medio.

Cuando aparecen estos debates nunca falta quien aporte complicadísimos cálculos que demuestran que el año cero existe, o que no existe, que el calendario juliano proléptico tiene muchas ventajas, o que el calendario juliano proléptico es un mamarracho, y al pobre Dionisio El Exiguo se le hizo decir de todo: sí, no, no sé.

Ahora bien, salta a la vista que el calendario no tiene un año cero, que no tiene un día cero de la semana y que tampoco tiene un mes cero del año (sí existe una hora cero, de invención reciente, y en ello intervinieron tanto la difusión de los relojes digitales como la jerga militar norteamericana). Esto se explica a raíz de que los años (como los días o los siglos) no se cuentan con números cardinales sino que se ordenan con números ordinales. Se empieza con uno, no con cero.

#TEXTO COMPLETO