domingo 22 de febrero de 2009

Una gambeta al lugar común

Buenos Aires está pegajosa en el Día de San Valentín. Calor insoportable, asfalto reblandecido, gente grande cargando osos de peluche. Atardece en Costanera Sur cuando Palo Pandolfo interpreta algunos hits de la bisagra años 80/90: agua tónica en la dulzura pop. “Ella vendrá/ y al fin el techo dejara de aplastarme/ Dejará de verme/ Solitario besando mi almohada/ Solitario quemando mi cama/ Solitario esperándote”, canta cortesía de Don Cornelio y La Zona, 1987, y más tarde, cortesía de Los Visitantes en 1993: “Tiempo, tiempo sin una palabra/ viajes, soledad y depresión/ Y al fin -suerte- su destino/ ella sola y otra ropa/ Y en el silencio del cuarto/ otro color en la silla”. La melancolía oscura queda flotando en el aire. “Gracias, salud y...”, dice Pandolfo, y ahí se queda, como para no decir “dinero”, por superficial, ni “amor”, por trivial. 

(+) Marcelo Pisarro, Flora y fauna, Revista Ñ, 282, Diario Clarín, sábado 21 de febrero de 2009.