
Empiezan los Juegos Olímpicos. Vaya fastidio. Montones de fanáticos nacionalistas descerebrados tratando de romper marcas absurdas en nombre del mayor despropósito contemporáneo: los Estados-nación. El problema no es el deporte en sí. Al contrario. El problema es el aura patriótica que rodea al deporte. Eso es lo que fastidia.
Los Juegos de Beijing tienen un condimento extra: Beijing. Hace mucho que no hay tantas protestas contra un país o comité organizador. Es China, un país comunista que expresa todo lo contrario a nuestros valores democráticos y libertarios. No sé de qué se quejan, si los patrocinadores patrocinan sin problemas. ¿El Tibet? Será eso, los monjes peladitos parecen buenos tipos. Bono lo dijo.
Han aparecido montones de textos sobre los Juegos, algunos mejores que otros. Acá algunos recomendados por Paper Cuts: “China’s Olympic Nightmare”, de Elizabeth Economy y Adam Segal en Foreign Affairs; “Think Again: The Olympics”, de John Hoberman en Foreign Policy (el vínculo es sólo hacia el abstract); vía Amazon, se puede leer parte de una colección de ensayos: “China’s Great Leap: The Beijing Games and Olympian Human Rights Challenges”, editado por Minky Worden. Se recomienda además un artículo de Christopher Young, “Olympic Boycotts: Always Tricky”, en Dissent. Y dos artículos del New York Times, "In China’s Medal Factory, Winners Cannot Quit", de Juliet Macur, y "China Presses Injured Athletes in Quest for Gold", de Howard W. French.
¿A que Messi no entiende ninguno?
martes 5 de agosto de 2008
Críticas a los Juegos Olímpicos de Beijing
Etiquetas:
artículos,
periodismo,
política
