
¿Cómo reducir el dióxido de carbono vertido en la atmósfera? Hay montones de propuestas, empezando por la que sigue aterrorizando a los grupos ecologistas más mojigatos: energía nuclear. Otra opción es seguir llenando la atmósfera de dióxido de carbono, pero encontrar, a su vez, una forma de quitarlo del medio. Un filtro o algo así.
Sin embargo, ya hay bastante gas en la atmósfera, y nadie duda en mirar allí a la hora de hablar del recalentamiento planetario. También los océanos están repletos de dióxido de carbono, por suerte, pues de no ser por los océanos ―que absorben unas 2000 millones de toneladas de dióxido de carbono al año― el planeta sería ahora una salchichita achicharrada. Pero ojo, los océanos no son pozos sin fondo y los efectos ya se están haciendo notar.
El gas, combinado con el agua, produce ácido carbónico, que ataca las estructuras calcáreas. La acidificación de las aguas impide la creación de exoesqueletos calcáreos, a menudo utilizados por la flora y la fauna marinas.
Unos científicos parecen haber encontrado la solución, y en Shell están como locos, auspiciando el proyecto a viento y marea: tirar cal a los océanos. El hidróxido cálcico vertido al mar reduciría la acidez y los niveles de dióxido de carbono descenderían. El calentamiento global, dicen, retrocedería.
Acá parte del informe aparecido en SCI’s Chemistry & Industry.
lunes 4 de agosto de 2008
Cómo detener el recalentamiento global arrojando carretillas de cal en el mar
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