lunes 7 de julio de 2008

¿Puede la lobotomía acabar con los deportes extremos?

Quizás sí. Preguntábamos hace tiempo por qué lanzarse a grandes aventuras cuando uno podría quedarse tranquilamente en casa jugando al Scrabble. Aventurábamos que la base de los deportes extremos es vender anteojos de sol y zapatillas ultra-mega-super-modernas. Pero quizás todo esté en el cerebro.

Tras un experimento en el Wellcome Trust Centre for Neuroimaging de la Escuela Universitaria de Londres (UCL) se dio con una región del cerebro que aparentemente se activa cuando uno elige una opción fuera de lo común. Esto sugeriría una ventaja evolutiva a la hora de explorar lo desconocido. Explicaría, además, por qué corremos tras las nuevas marcas en el supermercado. 

Acá la gacetilla de prensa, acá un resumen del artículo y acá el artículo completo.

Manténganse extremos. Es en beneficio de la especie.

Plus: acá una entrada en Nerds All Star.